jueves, 1 de agosto de 2013

Rajoy asume su error en "confiar" en Bárcenas pero ni dimite ni hay elecciones

“Ni voy a dimitir ni voy a convocar elecciones generales”. Este es el broche que ha puesto el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al primer debate monográfico en el Parlamento sobre el caso Bárcenas. Nada hay que le haga tomar decisión alguna sobre este caso ante “la pobreza de los argumentos de la oposición y la fuerza” de sus "razones". Su única culpa ha sido la de confiar en quien no lo merecía. "Me equivoqué en pensar que era inocente quien no lo era". Este ha sido el único reconocimiento del presidente en un debate de casi seis horas en las que ha negado cualquier irregularidad en su partido así como en la percepción de sueldos y sobresueldos de él mismo y de los dirigentes del PP. Sueldos y sobresueldos que sí han recibido, según ha confirmado, pero como parte de complementos a sus trabajos y siempre procedente de dinero legal.

"Váyase cuanto antes, váyase por bien de este país", le ha pedido Rubalcaba. Todos los que le habían pedido que dimitiera y convocara elecciones lo han reiterado tras escucharle, pero ya con un tono más irritado. Pero no se va a ir. Lo relevante es que el panorama político parece despejado, al menos de momento, por las afirmaciones rotundas del presidente. Así, han caído en saco roto las peticiones de dimisión del PSOE, Izquierda Plural, UPyD y parte del Grupo Mixto, con la excepción de Eduardo Álvarez Sostres, de Foro Asturiano -el partido de Francisco Álvarez-Cascos- y de Carlos Salvador, de UPN. CiU no ha pedido su renuncia y el portavoz del PNV le ha preguntado si abandonaría el cargo en el supuesto de que se probara que ha habido financiación ilegal en el PP. No ha habido respuesta.Rajoy no responde por lo que otros han podido hacer, pero él lo ha declarado todo a Hacienda. Esta ha sido la respuesta a quienes han pedido su dimisión y la convocatoria de elecciones.

El debate ha sido duro, áspero y sin consecuencias prácticas toda vez que la oposición ha chocado con el muro de la mayoría absoluta del PP, que permite al presidente cumplir su afirmación de ni irse ni disolver las Cámaras. La dureza del presidente la ha dejado para el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, a quien ha negado autoridad moral para hablar de respeto a la democracia. "Le acepto el cuerpo a cuerpo que ha buscado conmigo porque yo jamás he cobrado un sobresueldo; jamás he bajado el sueldo a los españoles y me he subido el mío; jamás he enviado sms a un delincuente", le ha respondido Rubalcaba. En las réplicas la tensión ha subido ostensiblemente. Todo indica que la oposición no se resigna y volverá a la carga con el caso Bárcenas.

La seguridad de que iban a pedir su dimisión la tenía Rajoy de antemano. "Muchos de ustedes no quieren explicaciones, sino me que declare culpable", ha interpretado. Pero no lo va a hacer. “No me voy a declarar culpable porque no lo soy (...) No me voy a declarar culpable porque no tengo constancia alguna de que mi partido se haya financiado ilegalmente; el suyo sí, y lo han dicho los Tribunales”, le ha dicho Rajoy a Rubalcaba. No es exactamente así ya que fueron acusados y condenados miembros del PSOE pero nunca se acusó a este partido, como organización, de financiación ilegal por el caso Filesa, aunque nadie duda de que el dinero ilegalmente recaudado era para el partido, aunque no para sus dirigentes.

No ha tenido mucho interés el presidente en responder a otros portavoces, su única diana ha sido Rubalcaba. "Yo he presentado en público mi declaración de la renta, usted no, hágalo", le ha dicho al político socialista. “No me voy a declarar culpable porque, aunque no soy un compendio de virtudes, como usted, señor Rubalcaba, soy una persona recta y honrada”.

Con cierta teatralidad, el presidente ha pedido atención a lo que iba a decir. “El círculo de la calumnia empieza con un delincuente que da una información al periódico El Mundo y luego se amplifica por las televisiones". Esta cita de Mariano Rajoy ha provocado un aplauso estruendoso de su grupo. Pero no era de cosecha del presidente sino que fueron palabras pronunciadas hace años por Alfredo Pérez Rubalcaba aunque a la vista de la reacción de la bancada popular se ha considerado que la misma situación se da con ellos.

Todos los portavoces le han preguntado por su relación con Bárcenas y a ello se ha referido. “A todos mis colaboradores cuando han tenido dificultades les he mostrado mi apoyo y mi solidaridad. “Yo confié en el señor Bárcenas y contesté a sus mensajes y hablé con él, y le pedí que dejara la tesorería en 2009 y en el 2010 dejó el Senado y la militancia y en el 2011 fue desimputado y varios meses después fue imputado", ha contado. "¿Cómo se puede desconfiar de una persona cuyo trabajo avala año tras año el Tribunal de Cuentas?", se ha preguntado para regocijo de la oposición que lanzaba a gritos la letra "B", por cuanto la contabilidad opaca no se lleva al Tribunal de Cuentas.

"Me he equivocado con el señor Bárcenas, pero cuando yo fui elegido presidente del Gobierno este señor ya no tenía representación política; otros presentaron a imputados en sus listas electorales". Como hubo protestas desde las filas del PSOE, el presidente de interrumpió para espetarles cómo se atrevían habiendo tenido en su seno a Luis Roldán, exdirector general de la Guardia Civil que se enriqueció personalmente desde su puesto y fue condenado a prisión.

Los hechos se resumen así para Mariano Rajoy,: "Me equivoqué al mantener la confianza en alguien que ahora sabemos que no la merecía; me engañó. Creí en su inocencia". Eran las nueve y media de la mañana del 1 de agosto cuando el jefe del Ejecutivo ha pronunciado por primera vez y en sede parlamentaria, el nombre del extesorero de su partido: Luis Bárcenas. Después lo haría muchas veces más. Rajoy ha asegurado que nunca ha cobrado dinero de manera fraudulenta y, que en efecto, sí ha recibido sobresueldos, pero que todo lo ha declarado a Hacienda y eso, ha añadido, tiene más valor que "un renglón escrito al vuelo en un papel arrugado escrito a mano", en referencia a los manuscritos de Bárcenas.

En un tono seguro, para entusiasmo de su grupo que le ha aplaudido constantemente, el presidente ha afirmado que confió en Bárcenas hasta que se supo que tenía cuentas ilegales en Suiza, aunque el último mensaje cruzado entre ambos se produjo cuando ya se conocía ese dato. "Esperaré a que la justicia acabe su trabajo", ha dicho el presidente en el pleno extraordinario en el Senado, convocado exclusivamente para tratar de la presunta financiación ilegal del PP y de presuntas percepciones irregulares del presidente. "La Justicia demostrará que nada ilegal ha habido ni en mi comportamiento ni en el de mi partido", ha dicho Rajoy.
"Ponen en riesgo la estabilidad"

No se ha colocado a la defensiva el presidente del Gobierno, sino que ha salido al ataque, contra todos los que no respetan "la presunción de inocencia" y los que hacen "un uso partidista" de este caso "poniendo en riesgo la estabilidad de España y jugando con el futuro de los españoles". Todas las bofetadas dialécticas se las ha llevado el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, que se ha permitido "amenazarle", según el presidente con una moción de censura. Rajoy ha abroncado a Rubalcaba por el uso de un instrumento constitucional para deslegitimarle. "No es serio, y no es que la tema. No me inquieta la moción de censura porque no saldría adelante".

Ahora bien, Rajoy ha reconocido el "daño" que la propia mención de una moción de censura ha hecho al prestigio de España. Se ha desprendido de la dureza que ha empleado en este asunto que el anuncio de moción de censura ha sido determinante para su comparecencia, aunque haya dicho que le ha movido el interés "de parar tanto despropósito". En efecto, ha concluido, "se ha hecho daño a la imagen de España".

La Justicia, la fe en la justicia, es en lo que cree el presidente. "Yo digo que lo que dice el señor Bárcenas no es verdad y a partir de ahí, solo cabe el juez. Esta es una Cámara parlamentaria y no un tribunal", ha dicho. "Hay quien quiere convertir el Parlamento en una enorme comisaría, decía un dirigente de este país". Y también: "Las Cortes no están para suplantar a los tribunales". Estas frases, aunque no ha citado su autor, son sin la menor duda de dirigentes socialistas. Otra frase de gran relevancia que es toda una declaración de principios: el Congreso está para demandar las responsabilidades políticas, pero "cuando los hechos resulten ciertos".

No le corresponde a Rajoy, demostrar su inocencia, sino que serán los tribunales los que tengan que demostrar los hechos y "las insidias de Bárcenas". "Esperaré a que concluya el proceso judicial en la confianza de que ni a mi partido nada habrá que acusarnos", ha recalcado. Apoyó a Luis Bárcenas, ha admitido, como apoyará a cualquiera que sufriera una persecución "injusta". A lo que ha apostillado: "Le apoyé hasta que cuatro años después confirmaron las cuentas millonarias en Suiza. Era una deslealtad con el partido y además era ilegal. Y ese ha sido mi papel en esta historia". Esto es todo lo que ha ocurrido para Mariano Rajoy.






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